Dos opiniones profesionales respecto a los temas tratados en este blog.
Periodista y profesor Agustín Marangoni
1) Considera beneficiosa la llegada de la tecnología a las aulas para mejorar la formación?
Los mecanismos pedagógicos, educativos, lúdicos y formativos contemporáneos están obligatoriamente ligados al avance de la tecnología. Los códigos que hoy manejan los estudiantes están a destiempo con el de una buena parte de los docentes. La tiza, el pizarrón, el compás… son artículos que sirven, pero que han sido absolutamente superados. El avance tecnológico no tiene vuelta atrás. Hay que delinear los nuevos escenarios en base a esta certeza.
2) ¿Estos avances tecnológicos facilitan la comunicación?
No sólo la facilitan, crean un nuevo código comunicativo, más simple, universal y horizontal. La comunicación, entendida en términos convencionales, falleció. Pobrecita.
3) ¿Se tienen en cuenta las repercusiones en la sociedad sobre lo que se informa?
Por supuesto. Las corporaciones que diseñan el mensaje mediático tienen una intencionalidad: nada de lo que hacen escapa de la lógica del mercado y la necesidad de acumular poder. El punto es saber si en los foros académicos se analiza la situación con la profundidad que hoy merece el tema. Si hablamos de algunos espacios específicos, no hay duda de que sí, se tienen en cuenta, se investiga y se buscan nuevas e inteligentes conclusiones. A nivel masivo no sé si tanto. Pero, de todos modos, yo veo un cambio muy fuerte. Las nuevas generaciones ya están abriendo nuevas líneas comunicativas que exceden la hegemonía de los grandes medios. La sociedad está -felizmente- muy fragmentada, es decir, no se escucha una sola voz, ni hay una sola tendencia. La cantidad de información y el acceso a publicar revolucionaron todos los paradigmas convencionales. Ya ni siquiera se puede hablar de las figuras emisor-receptor. El escenario es muy complejo y está en constante cambio. A tal punto que esos mismos cambios avanzan a mayor velocidad que la posibilidad de pensar y teorizar sobre la problemática. Es muy probable que en poco tiempo esto mismo que estoy escribiendo quede completamente desactualizado. He ahí otro problema: ¿Es posible pensar en profundidad un escenario contemporáneo?. Vaya uno a saber… tal vez sí.
4) Y ante tanto caudal de información ¿Está preparada la sociedad para sacar sus propias conclusiones sin dejarse llevar sólo por lo que se publica?
La sociedad está siempre preparada para formar su propia opinión El punto es analizar las herramientas con que cuenta para construir un punto de vista. La formación, que excede ampliamente lo institucional, -hoy nos educamos, por ejemplo, navegando en la web, incluso con más éxito que en la escuela- tiene que brindar instrumentos, [estructuras flexibles] interpretativos. Es un proceso a largo plazo e interesante. Hoy la educación no puede seguir siendo enciclopedista, a nadie le interesa una fecha, un nombre propio o la capital de un país. Sí interesa saber cómo administramos esos datos, qué valor le agregamos a la información que recibimos.
Agustín Marangoni es periodista y profesor en DEPORTEA, corresponsal y colaborador en varias revistas relacionadas con el arte, la cultura, etc (MDQ Mag, Revista Merceditas, Pido Gancho) y blogs como Elefante Pixelado, Swebloo. Es co-conductor y columnista en varios programas radiales (Rock&Pop Beach).
Profesor Nicanor Fernandez.
¿Considera beneficiosa la llegada de la tecnología a las aulas para mejorar la formación?
Totalmente. Lo malo es que es escasa. El plan conectar igualdad, es para secundario solo, el primario debe incorporar eso y redefinirse en susu propuestas. En formacion docente debe estar. Sé que vienen pero no parece que todo lo que debiera, por lo menos por ahora.
¿Estos avances tecnológicos facilitan la comunicación?
Si por comunicación se refieren a diálogo, no para nada. Si se piensa que esa es su función es un error. Si se interpreta como mas información y posibilidades de aprendizaje, sí.
¿Se tienen en cuenta las repercusiones en la sociedad sobre lo que se informa?
Sí , por eso se informa o desinforma, según el caso. Siempre se piensa en la "opinion pública" que tal como decía la gran filosofa Mafalda, piensa lo que quiere la "opinion privada".
Y ante tanto caudal de información ¿Está preparada la sociedad para sacar sus propias conclusiones sin dejarse llevar sólo por lo que se publica?
No, para nada. Pero el problema no es la información sino la incapacidad de procesarla, de utilizarla o tan siquiera de saber cual es fiable y cual no.
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